por admin | Sep 26, 2023 | Psicología Clínica
A través de la lectura compartida del cuento, esta publicación ofrece a padres y madres una herramienta lúdica para fomentar el diálogo con sus hijos e hijas de 6 a 12 años sobre la prevención del abuso sexual, enseñándoles las habilidades, conceptos y valores necesarios para poder enfrentarse a situaciones de riesgo, saber pedir ayuda a los adultos responsables de su protección y crecer con una idea sana de las relaciones y de la sexualidad.
DESCARGAR LIBRO GRATIS AQUI
por admin | Sep 19, 2023 | Psicología Clínica
¿Qué es la orientación de parentalidad?
Aprender a ser padres: ¿Qué es la orientación de parentalidad?

Escrito por: LUISA FERNANDA YÁGÜEZ ARIZA
El trabajo de orientación de parentalidad es un área específica y especializada dentro de la psicología infanto-juvenil. Es importante recordar que no se puede ni se debe tratar a un/a menor de edad sin intervenir con su padre y madre o tutores.
La orientación de parentalidad se basa en analizar y hacer terapia, solo en caso necesario, sobre la función paterna – materna. Por ejemplo, conocer si se tienen las mismas pautas de crianza, si la formación de valores y las formas de poner normas, límites y manejar las conductas complicadas de los niños/as son acordadas y funcionales.
A través de la orientación de parentalidad, acompañamos a los padres y madres en los diferentes retos que plantean sus hijos/as en cada etapa del desarrollo, ayudándoles a entender sus características y necesidades y a superar conflictos o ansiedades propias de cada etapa.
¿En qué casos es útil recurrir a la psicología para padres?
La orientación de parentalidad puede ser útil ante cambios importantes en el núcleo familiar que afecten a los adultos, ya que es importante recordar que todo cambio del entorno afecta a los menores. Nos referimos a cambios como por ejemplo, una enfermedad, pérdida de trabajo, pérdida de algún familiar cercano, (especialmente abuelos o padre – madre – hermano) cambio de vivienda, crisis de pareja, nacimiento de nuevo hijo/a, etc.
En aquellos casos que se observe la aparición de síntomas en los hijos/as en coincidencia o como reacción a dichos eventos críticos. Otro motivo importante es la dificultad para encontrar acuerdo como padres, en la gestión de ciertos comportamientos preocupantes de los hijos/as como por ejemplo, trastornos de alimentación, sueño, conducta reactiva, adicciones, rechazo al colegio, problemas de rendimiento escolar, etc.
En estos casos analizamos los diferentes enfoques que da al problema cada uno de los padres, encontramos las discrepancias y asesoramos técnicamente en función del problema para que emprendan planes de acción conjunto, sin contradicciones entre ellos y reforzando su papel parental, su autoridad y sobre todo su sensación de eficacia.
La orientación puede ser útil en cambios que afecten al núcleo familiar.
Los divorcios: un evento estresante en todas las familias
Un divorcio afectará al núcleo y estructura familiar. Dependerá de la calidad de la comunicación de la pareja y de su capacidad para separar el conflicto que ocasiona el divorcio, (que siempre es un tema de adultos, de la propia pareja), de su papel como figuras parentales y figuras de protección primordial de sus hijos/as.
En ocasiones, los expertos en psicología de la parentalidad recibimos peticiones de asesoramiento, previo al divorcio, donde nos encontramos padres y madres conscientes y preocupados por “hacerlo bien” tanto en la comunicación del propio divorcio, como en lo que se refiere a la convivencia en común y todos los subsiguientes cambios.
En otros casos, acuden cuando ya ha ocurrido el divorcio por las secuelas que este está trayendo en sus hijos. Y estas secuelas, generalmente, se manifiestan en síntomas que obedecen a la dificultad de los niños para adaptarse a su nueva vida.
Es una irresponsabilidad educar a los hijos sin hablarse, ya que eso les deja grandes secuelas. Excepto en los casos graves donde ha existido violencia en la pareja y que por las medidas de protección se ha suprimido la comunicación, para proteger a la propia mujer y a sus hijos; el resto de los divorcios conflictivos requieren que se intervenga desde equipos interdisciplinares para conseguir restablecer el papel parental y así evitar que los hijos queden expuestos a situaciones de riesgo o desamparo.
La parentalidad en la adolescencia: algunos consejos
La adolescencia, como las demás etapas de la vida de los hijos e hijas, representa un reto para los padres. Es importante que los padres y madres de adolescentes den el salto junto con sus hijos a una modalidad de comunicación y de relación un tanto diferente. Es decir, aprender a ser buenos padres de hijos mayores.
Esto conlleva entender su necesidad de mayor independencia, sus miedos ante el futuro, la importancia enorme que cobra el grupo de amigos/as y su necesidad de intimidad. Por su parte, los padres y madres tienen nuevos miedos: a perder el control de sus hijos e hijas, a que fracasen, a que caigan en consumos o adicciones, o a dejarles volar solos.
También genera más conflicto el tema de la responsabilidad, la confianza y la adquisición de compromisos por parte de los adolescentes, tanto con sus padres como con sus obligaciones escolares. Será vital que antes de la entrada en la adolescencia ya se mantenga una buena comunicación con los hijos/as, que haya existido una crianza libre de violencia y que se haya trabajado desde la primera infancia en la formación de valores.
El trabajo de orientación de parentalidad es muy particular e individual para cada caso.
por admin | Sep 19, 2023 | Psicología Clínica
Divorcio y parentalidad: padres divorciados eficaces

LUISA FERNANDA YÁGÜEZ ARIZA.
Aunque la decisión de divorciarse o separarse para muchos adultos es una solución a su malestar, es un proceso estresante, tanto para ellos, como para el resto de los miembros de la unidad familiar.
Debemos entender que llegar a esta decisión conlleva asumir un fracaso en el proyecto en común de esta pareja, iniciar un proceso de duelo por las expectativas incumplidas, experimentar emociones intensas y asimilar muchos cambios.
No siempre se llega simultáneamente a esta decisión. En España, según la legislación vigente, no hace falta estar de acuerdo para divorciarse, por lo que una persona puede plantear a la otra su deseo de poner fin a su vínculo. Esto puede determinar que el proceso sea mas sencillo o complejo, tanto en las repercusiones legales como en las psicológicas.
El proceso de divorcio que viven los hijos, va a estar determinado
por la capacidad de los padres para comunicarse y de llegar a acuerdos.
En una relación mas o menos sana, planteada desde una posición de igualdad, tendríamos que poder entrar y salir de una relación de pareja con libertad, tan solo con manifestar nuestro deseo de hacerlo. Por ello, un primer momento en este proceso ocurre en la intimidad de la pareja y después, una vez cristalizada esta decisión, vendrá el momento de plantearla en términos legales y comunicarla a los hijos si los hay.
En el caso de que estos adultos además de tener el vínculo romántico, sean padres, están “condenados a entenderse” el resto de su vida en lo que respecta a su función parental y también para proteger los derechos de sus hijos, oficializar su divorcio legalmente acordando unas medidas paterno filiales.
El proceso de divorcio que viven los hijos, va a estar determinado por la capacidad de los padres para comunicarse y de llegar a acuerdos.
Temores universales en los hijos e hijas de padres divorciados
Existen dos temores universales en los hijos e hijas de padres divorciados: Sentir que de alguna forma son culpables de las disputas de sus padres y creer que esta ruptura implica un abandono. Por esto es en este primer momento del proceso cuando estas parejas acuden a la consulta psicológica especializada para asesorarse sobre la mejor manera de manejar el anuncio del divorcio a los hijos y recibir pautas de orientación de parentalidad.
El papel del psicólogo ante las parejas que están divorciándose o separándose es, en primer lugar, contener las ansiedades y emociones intensas que están enfrentando, también, ser un facilitador de la comunicación y en base a las circunstancias de cada familia (edades de los hijos, peculiaridades de la pareja y la familia, etc.) asesorar y acompañar durante las diferentes etapas del proceso de divorcio.
Principales momentos para los hijos en el proceso de divorcio.
Pautas para proteger la salud mental de los hijos
• Antes de comunicar la noticia del divorcio acordar lo que se va a decir, de manera clara y breve, teniendo en cuenta no implicarles en temas de adultos, que no sea necesario que ellos conozcan.
• Es importante que esa conversación sea conjunta, con participación de los dos padres y que se haga cuando ya sea inminente la separación de hecho (suspensión de la convivencia).
• Responder con calma y contención a sus preguntas e informar sobre los cambios más importantes, por ejemplo, quién va a irse de casa, cómo será el contacto de los hijos con cada uno de sus padres etc.
• Darles tiempo de asimilar y reaccionar. Muchas veces en el primer momento no hay ninguna reacción, hay que mostrarse cercanos y disponibles para que cuando estén preparados los hijos/as hagan preguntas o expresen sus emociones.
• Obviamente, si hay una comunicación adecuada y mínimos acuerdos, habrá flexibilidad facilitando el día a día.
• Preservar una relación sana con los abuelos y familias extensas.
• Esperar a que los hijos puedan hacer el duelo por el divorcio y asimilar los cambios derivados, antes de presentar o imponer las nuevas parejas.
Principales errores en el proceso de divorcio que pueden dañar a los hijos
• Inmiscuirles en los temas de adultos (motivo del divorcio, disputas económicas, convertirles en mensajeros).
• NO acordar pautas educativas y perder la coherencia o eficacia en el proyecto educativo de los hijos.
• Desacreditar ante el hijo/a al otro padre/madre.
• La incomunicación total entre los padres divorciados. Esto obliga a los hijos a vivir en una permanente disociación.
• Traspasar a los hijos la responsabilidad de tomar decisiones que solo competen a los adultos (por ejemplo, sobre la custodia, régimen de visitas). Esto obliga a los hijos a verse atrapados en conflictos de lealtades
por admin | Jul 28, 2023 | Psicología Clínica
Prevenir el abuso sexual infantil

Es complicado imaginar que nuestros hijos pueden convertirse en una víctima de abuso sexual, porque nunca consentiríamos que estuviera expuesto a estos peligros. Sin embargo, y desgraciadamente, en algunas ocasiones ocurre.
Los padres y madres somos responsables de la protección de nuestros hijos, pero es fundamental tener en cuenta que el culpable solamente es el abusador. Esta figura es la creadora de una relación de poder, que utiliza la inocencia de un menor de edad, creando situaciones de oportunidad para abusar. La mayoría de los abusos sexuales a menores son efectuados por personas cercanas, que incluso pueden ser miembros de la familia.
En las relaciones de poder no existe la igualdad, ya que la persona que abusa usa a la víctima para manipularla y dominarla.
La mejor forma de prevención consiste en fortalecer las relaciones
familiares desde pequeños para tengan una buena autoestima
¿Cuándo se convierte en víctima una persona?
Una persona se convierte en víctima cuando pierde la libertad para decidir qué quiere o qué no quiere hacer, por miedo a perder el cariño de la persona que se ha convertido en su agresor o agresora.
Para liberarse, la víctima deberá desafiar el miedo y contar con el apoyo de una persona que actúe como figura de protección, sensible a su sufrimiento y capaz de actuar buscando ayuda.
Las experiencias traumáticas que son negadas y ocultadas provocan un daño en la persona, que afectan gravemente a su desarrollo y a su autoestima, impidiendo establecer relaciones sanas y sometiéndola a la pérdida de libertad. Por eso, el abuso sexual siempre se debe denunciar.
Es importante que las autoridades conozcan la situación para defender a la víctima, aplicando medidas sancionadoras a los agresores. Sin embargo, la protección de las víctimas debe ir más allá de la esfera jurídica, ya que la víctima y su familia necesitan atención psicológica para abordar los síntomas del abuso.
Consejos para padres y madres
Cuando, como padres o madres, sospechamos de un abuso sexual, debemos pensar en qué es lo que necesita escuchar de nosotros nuestro hijo o hija, escucharle con atención y creerle. Es muy difícil que alguien pueda inventarse algo así.
La mejor forma de prevención consiste en fortalecer las relaciones familiares desde bien pequeños, dotando a los niños y niñas de herramientas para tengan una buena autoestima, sintiéndose seguros y valiosos. De esta manera, podemos evitar que puedan verse atrapados en relaciones de poder y dependencia.
Es fundamental trabajar el concepto de intimidad, porque en el interior de cada familia se crean una serie de reglas y formas de convivencia que conceden o limitan permisos. A medida que los niños van creciendo, les enseñamos a ser autónomos y, a mayor autonomía, existe más posibilidad de que el niño pueda aprender de forma natural el concepto de intimidad. Por este motivo, desde los dos años es importante advertirle que nadie puede tocarle debajo de su ropa interior.
Entre los 3 y los 8 años, podemos aprovechar para indicarles, con mucha naturalidad, que enamorarse y darse besos de amor es algo de mayores, advirtiéndoles que no es adecuado que un adulto se acerque a los niños de esa forma. Debemos advertirles que, si eso tiene lugar, debe contarlo. Para conseguirlo, les podemos explicar cuáles son las diferentes formas de amor y cariño que existen.
Debemos tener en cuenta que cuando un chico o una chica crece, también va progresando su desarrollo psicosexual. De esta manera, aprende a reconocer las diferentes señales de su cuerpo, descubriendo la autoestimulación sexual de forma natural. Cuando esto ocurre, nunca debemos darle a este hecho una connotación negativa. Sin embargo, podemos explicarles que es algo que hay que hacer en la intimidad, porque es algo privado para él o ella.
Cuando un chico o chica entra en la preadolescencia, experimenta un cambio hormonal y su cuerpo se transforma y se erotiza. Aunque se trata de un proceso normal, aparecen nuevas ansiedades, complejos y sensación de vergüenza sobre su cuerpo. Nunca debemos burlarnos o ridiculizarle por sus cambios físicos, sino que hemos de animarle para que pueda entender que en sus relaciones afectivas y de pareja no debe hacer nada para lo que no se sienta preparado o preparada.
OJOS VERDES. Cuento sobre prevención del abuso sexual
“Ojos verdes. Cuento sobre prevención del abuso sexual” es un cuento dirigido a niños y niñas de 6 a 12 años, que se puede descargar de forma gratuita y que recoge la historia de una niña o niño que ha sido expuesto al abuso sexual. Relata en primera persona los sentimientos de una persona atrapada en una relación de poder. Se trata de una historia que tiene el objetivo de llegar a cualquier persona que haya sido víctima de un abuso sexual para aprender a reconocer el daño sufrido y que pueda buscar ayuda psicológica, liberándose del estigma y de la vergüenza.